7 ago. 2017

Novedades agosto 2017

¡Hola soñadores! Os dejamos con algunas de las novedades que nos traerán varias editoriales y autores autopublicados en este caluroso mes de agosto que tenemos encima. ¿Habéis devorado ya algún libro? ¿Os apetece leer alguno en especial? Tenéis donde elegir. ¡Qué disfrutéis de buenas lecturas! ¡Felices vacaciones!





Título: El juego del ahorcado; Autora: Lis Haley; Publicación: 3/08/2017

Título: Una canción de amor; Autora: Mercedes Alonso; Publicación: 3/08/2017

Título: Una vida en París; Autora: Erika Fiorucci; Publicación: 17/08/2017



Título: Una caja de discos viejos y unas gafas de sol de 1964. Todo lo que perdí; Autora: Cristina Prada; Publicación: 1/08/2017

Título: Una chica mala para Dorek; Autora: Emily Delevigne; Publicación: 1/08/2017

Título: Diario de una chirli; Autora: Megan Maxwell; Publicación: 1/08/2017


                                                                                   
Título: Corazón desnudo; Autora: Elena Montagud; Publicación: 10/08/2017


Obras autopublicadas

Título: Romance inolvidable; Autora: Stefania Gil; Publicación: 3/08/2017

Título: Salvajes; Autora: Mita Marco; Publicación: 4/08/2017

Título: Country love; Autora: Erika Marc; Publicación: 5/08/2017



                * Si eres autor/a autopublicado/a y quieres aparecer en nuestras novedades, ponte en contacto con nosotras.



4 ago. 2017

Reseña Una caja de discos viejos y unas gafas de sol de 1964. Todo lo que perdí




Título: Una caja de discos viejos y unas gafas de sol de 1964. Todo lo que perdí
Autora: Cristina Prada
Editorial: Zafiro






Sinopsis

Cande Martín ha vuelto a Madrid porque su hermano Rodri la necesita. Pero la ciudad sigue llena de los recuerdos que lleva tres meses tratando de olvidar y, sobre todo, sigue llena de él, de Sergio Herranz.
Sus manos, su olor, sus besos…, tan guapo e inaccesible que duele. Cande lo quería con locura y algunas heridas nunca llegan a cerrarse por mucho que nos empeñemos, por mucho que sepamos que alguien no nos conviene.
Conoce el pasado de Cande y descubre con ella su presente. Si valen más las segundas oportunidades o las nuevas personas que llegan, si el hombre canalla y complicado puede ser el amor de tu vida o si es verdad que las historias que leemos en los libros románticos pueden hacerse realidad.

Opinión personal

            Otra novela de la autora que te atrapa de principio a fin y te deja con la miel en los labios (y de qué manera). Una historia donde vemos el sufrimiento y la impotencia de los protagonistas cuando se anteponen los “no puedo” a los “quiero”, cuando dejarse llevar, aunque sabes que te hundirás, parece la única opción válida. Dos personajes tan contrapuestos que llegan para completar la vida del otro.

           Sergio y Cande. Cande y Sergio. Ambos vivirán una relación tan intensa como efímera pero, cuando vuelven a reencontrarse, todo lo que creyeron dejar atrás sigue más vivo que nunca. ¿Superarán sus miedos y se atreverán a saltar al vacío? Y lo más importante: ¿juntos? Mientras se deciden, aparecerán más obstáculos en el camino que quizá sean insalvables... Candela es una joven extrovertida, inquieta, resuelta, decidida y que va a por lo que quiere y desea. Estudia y trabaja para ser lo más independiente posible y estar al margen de su familia, sobre todo de su hermana Estela. La relación con su hermano Rodri es otro cantar. La adoración que sienten es mutua. El día que Cande cruza su mirada con unos ojos azules, sabe que su suerte está echada y no hay escapatoria. Ella, una enamorada del amor, ¿será capaz de tentar a alguien para el que ese sentimiento no ha existido nunca en ninguna de sus formas? Sergio es el eterno inconformista. No le gusta su trabajo pero lo desempeña a la perfección. Es macarra, sexy e irresistible y vive la vida intensamente y como quiere sin rendir cuentas a nadie, y mucho menos a su familia. Con el único con el que puede contar es Rodri, su mejor amigo y hermano. Hasta que aparece ella. Una joven inocente, especial y llena de luz que le hace replantearse todo en lo que creía. Una historia donde las segundas oportunidades tendrán cabida junto al amor, el sexo, el dolor y la traición.

            Comenzamos la historia descubriendo a una protagonista dolida y con el corazón roto. Poco a poco, a medida que pasamos las páginas, conocemos a la chica pizpireta, alegre y divertida que Cande era. No dejó de serlo del todo pero, en algún momento de su relación con Sergio, perdió parte de su brillo característico. Está tan enamorada que parece que no avanza y continua siempre en la casilla de salida porque, una y otra vez, acaba estampándose con un muro infranqueable. Y es que es duro saber que los sentimientos están ahí y la otra persona es incapaz o se niega a verlos. Por otro lado, Sergio se mantiene con las mismas convicciones durante toda la historia pero no es consciente que Cande lo ha cambiado aunque haya intentado evitarlo por todos los medios. Y cuando se rinde a la evidencia, los errores del pasado que se cometieron en un momento de rabia y debilidad, acaban pasando factura. Os vais a encontrar a unos personajes imperfectos, con inseguridades y temores y con ganas de ser mejores y superarse. Apostarán todo lo que tienen, de una forma u otra, para volver a sentirse completos o sentirse de ese modo por primera vez en sus vidas.

            Cristina ha vuelto a superarse con una novela repleta de erotismo, amistad y amor. Una trama que engancha de principio a fin, intensa, dramática y muy bien descrita y desarrollada. La ambientación y la música que ameniza la historia son ideales. Todo un acierto de la autora ir contando en capítulos alternos el pasado y presente de la historia. Nos hace situarnos en la línea temporal a la perfección y comprobar cómo errores cometidos por los personajes un tiempo atrás, vuelven a repetirse en la actualidad. Si tengo que escoger a algún personaje de la historia como favorito me quedo con ambos protagonistas. Cande es especial, distinta, valiente y muy nosotras. No se rinde y sobrelleva lo que el destino le quiera mostrar. Y Sergio es Sergio. Un chico Prada de manual que en ocasiones me ha costado comprender pero que es fácil querer. Una persona que no ha recibido afecto a lo largo de su vida, es difícil que pueda darlo a los demás. Pero no hay nada imposible, ¿no? Mención aparte merecen las mejores amigas de Candela: Sira y Martina. Son geniales, espontáneas y divertidas.

            Si queréis enamoraros, sufrir y sentiros como si estuvieses en una montaña rusa de emociones, esta es vuestra historia. Y si adoráis los finales de infarto, aun más.

Pd.: Sergio, espero que en la segunda parte de tu historia cures cada uno de los corazones ‘partíos’ que estás dejando a tu paso…

Puntuación: 4.5/5

* Gracias a la autora por el envío del ejemplar.


31 jul. 2017

Descubriendo más de... Una caja de discos viejos y unas gafas de sol de 1964. Todo lo que perdí (Cristina Prada)

¡Hola soñadores! La autora Cristina Prada se ha sumado en esta ocasión a nuestra nueva sección del blog para contarnos algunos detalles de su nueva novela y a dejarnos un pequeño fragmento inédito de la misma. ¿Os lo vais a perder? ¡No os arrepentiréis! 




   1.      ¿Cómo surge Una caja de discos viejos y unas gafas de sol de 1964. Todo lo que perdí?

       Lo primero que surge es Sergio. Las ganas de escribir un personaje como él, de hablar de su vida, de sus amoríos jajaja. Me gustaba la idea de ambientar una novela en España, para poder usar expresiones de aquí, chistes de aquí, por ejemplo, no puedes poner a un neoyorkino haciendo comentarios de folclóricas porque no sería creíble, jajaja.


       2.      Por primera vez en tus historias nos quedamos en Madrid y no viajamos a la ciudad de los rascacielos. ¿Por qué ese cambio? ¿Cómo ha sido la experiencia?

       Es un poco lo que contaba en la primera pregunta. Nueva York siempre va a ser mi hogar literario, siempre voy a volver allí. Nunca dejaría de escribir sobre ella, pero, como decía, me apetecía venirme a España. Madrid es una ciudad increíble. Es cosmopolita, vibrante, sofisticada. Además, cuenta con el punto extra de La Movida, que, en este libro, aunque esté ambientado en el 2016-2017, tiene mucho valor. Ése fue otro motivo por el que «mudarme» a Madrid. La música en las historias es muy importante para mí y tenía muchas ganas de usar canciones de los ochenta: Antonio Vega, Nacha Pop, Radio Futura, Mecano…


3.      ¿Qué vamos a encontrar en esta nueva novela?

     Vamos a encontrar mucho amor y mucho deseo. Sergio y Cande se quieren con esa locura y esa pasión que te hace suspirar. También vamos a encontrar una historia sobre miedos, sobre cariños que deberían estar y no están, sobre la amistad, sobre equivocarse (y mucho).


4.      Cande y Sergio son sus protagonistas, ¿podrías describirlos en tres palabras?

     Uff que difícil. Cande es el amor así con todas sus letras, es valiente y nunca deja de creer en las personas y en el mundo en general. Quizás eso pueda parecer que la convierte en alguien un poco inocente, pero es todo lo contrario. Su fe inquebrantable en el amor le da una fuerza infinita.

     Sergio es un macarra de vuelta de todo, es desdeñoso, y es muy seguro de si mismo, aunque probablemente lo que mejor le define es que él no cree en el amor, cree en el sexo.


5.      ¿Esta pareja nos hará sufrir?

     ¡Sergio nos hará sufrir! Jajaja. Yo creo que vamos a identificarnos mucho con Cande, porque es como cualquiera de nosotras y, sobre todo, siente como cualquiera de nosotras. En un momento del libro dice «Sergio es mi debilidad», ¿quién no ha tenido una alguna vez? ¿Y quién no ha sufrido por ella?


6.      ¿En quiénes te inspiraste para crearlos? ¿Te ha costado mucho darles vida?

     No, la verdad es que fueron dos personajes que tenía muy claros desde el principio. Tuve que aparcar la historia porque tenía otras pendientes, pero siempre me rondaba la idea de ponerme con ella. Por eso, cuando al fin lo pude hacer, la cogí con muchas ganas.


7.      ¿Esta obra tiene algo de diferente a las anteriores? ¿Qué crees que la hace especial?

   Creo que es muy fresca. Me he divertido mucho escribiéndola y es porque, incluso los momentos tristes, esconden algún comentario que te saca una sonrisa. Y lo más importante es que, aunque sea muy de mi estilo, también es diferente. Creo que conecta más con el lector. Por lo menos ésa ha sido mi intención, jajaja.


8.      La historia sale a la venta el día 1 de agosto, ¿puedes deleitarnos con algún fragmento?
  
                  ¡Por supuesto!

                 La jefa de mi jefe se fue y me quedé a solas con él. Estaba más nerviosa de lo que me gustaría admitir. Seguí cerrando y apilando dosieres bajo su atenta mirada. Estábamos separados por la inmensa mesa de madera. Ninguno de los dos habló y el ruido en los pasillos inundó la habitación. Ya eran casi las siete y todos se estaban marchando a casa. Apenas un par de minutos después, el ambiente se había silenciado por completo. Era más que probable que ya no estuviésemos solos únicamente en esa estancia.
Sergio se metió las manos en los bolsillos. Sacó un paquete de Marlboro, de él un cigarrillo y se lo llevó a los labios ocultándolo con su propia mano. Me quedé hipnotizada por el movimiento y, cuando hizo restallar su Zippo para encenderlo, el pequeño chasquido tuvo un sexy eco entre mis piernas, sobresaltándome. Sergio sonrió mientras se encendió el pitillo y algo me dijo que tenía cristalinamente claro cómo me hacía sentir.
—No puedes fumar aquí —le reproché sólo para demostrarle a él, y a mí, que no me tenía en la palma de la mano.
—Las buenas chicas sois muy aburridas.
Otra vez ese toque de resignación en su voz, como cuando estuvimos en la terraza de la escalera de emergencias.
—Eso ha sonado resignado.
Sé que no era asunto mío, pero algo que ni siquiera entendía siempre me impulsaba a luchar por intentar conocerlo mejor, como si la imagen que Sergio proyectaba de sí mismo y cómo era en realidad no casasen al ciento por ciento.
—La vida es como es. Tratar de cambiar es una pérdida de tiempo.
Y en contra de todo pronóstico, aquello no tuvo ni una pizca de conformismo, era todo lo contrario, una latente rebeldía, y sonó rematadamente sexy. Dejó claro que Sergio Herranz estaba de vuelta de todo, sin sueños, sin aspiraciones. Era como si volviese a llevar esas gafas de 1964 puestas, con las que parecía mandar el mensaje de que el mundo, hecho a su medida, le sobraba.
—¿No te gusta tu vida? —inquirí armándome de valor. Estaba ávida por saber.
—Lo que más me gusta de mi vida es que no le tengo que dar cuentas a nadie. No quiero nada especial, ni nada extraordinario, sólo follar con una chica que me vuelva loco mientras escucho música de Antonio Vega el resto de mis días. Eso de un trabajo mejor, un coche más potente, más dinero, niños... es una pérdida de tiempo. Hago lo que quiero y cuando quiero, y no hay más.
—Es una respuesta un poco nihilista —repliqué encogiéndome de hombros.
Sergio sonrió.
—Eres capaz de aprender palabras muy complicadas.
Fruncí los labios. Se estaba riendo de mí.
—Y tú, de reducir mucho las cosas.
Sergio se levantó despacio, como si me invitara a seguir el movimiento. Le dio una calada a su cigarrillo y empezó caminar con esa misma lentitud, rodeando la kilométrica mesa.
—Follar y vivir —sentenció a modo de explicación. Tuve la sensación de que esa frase terminaba con un «todo lo demás, sobra».
—¿No incluyes a otras personas? —En ese instante tuve la sensación de que en realidad lo que hubiese querido preguntar era «¿no me incluyes a mí?».
—¿Y el amor? —se burló. Estaba claro que había sabido leer entre líneas mi súplica silenciosa. Sergio era más listo de lo que me convenía. A decir verdad, creo que no había ningún sentido en el que me conviniese—. La vida no es como en los libros, Candelita.
Otra vez me estaba tratando como a una cría.
—Tampoco está tan vacía como tú la describes —respondí con una aplastante seguridad.
—Mi vida no está vacía —replicó sin dejar de avanzar—, pero sólo la lleno con lo que yo quiero. Y nada de lo que quiero tiene que ver con un trabajo de mierda en una torre llena de una veintena de oficinas como ésta. —Se detuvo y se apoyó hasta casi sentarse en la mesa, justo frente a mí—. Eres como esas personas que se quejaban de que la cultura de los ochenta estaba vacía porque sólo buscaba la belleza. Nada de mensajes contra Gobiernos represores o intentar salvar el mundo. La menospreciaban, pero en realidad no tenía nada de malo. —Sergio se incorporó y cruzó el único paso que nos separaba—. Buscaban gustar y sentir, nada más, como tú ahora.
Bajó la voz y un susurro ronco y masculino se apoderó de sus labios. Su olor me mareó, como te marean las cosas que te gustan demasiado.
—Yo no busco nada de eso —contesté. No podía mostrarle tan cristalinamente lo colada que estaba por él
Volvió a sonreír de esa manera tan sexy, tan impertinente, tan macarra.
—¿No? —preguntó, dejando que todo lo que sentía por él jugase en mi contra.
—No.
Asintió despacio, sin dejar de mirarme. Se humedeció el labio inferior y, con esa misma lentitud, se inclinó sobre mí.
—Una lástima —susurró muy muy cerca de mis labios.
Quería mover la cabeza ese mísero centímetro que nos separaba y besarlo. Lo deseaba más que nada.
—Sigo pensando que no deberías fumar aquí —balbuceé, conteniéndome, buscando con desesperación un cambio de tema—. Vas a hacer saltar el detector de incendios.
Él había puesto las normas en esa especie de juego y yo no podía enseñar la bandera blanca y pedir clemencia. Eso hubiese sido como demostrarle que era la cría que él había dado por hecho que era. Me moría de ganas de que me besara, sí. Iba a demostrarle que era una adulta que podía estar a su nivel, sí, también. Y como uno más uno son dos, me tocaba aguantar, maniatar a mi libido y esperar a que él fuera el primero en decir «necesito besarte, tocarte y hundirme en ti hasta que invirtamos la polarización de la tierra». Un poco dramático, pero muy explicativo.
Sergio alzó la cabeza y su mirada impertinente se encontró con la pequeña alarma blanca y redonda del techo.
—Y no queremos eso, ¿verdad? —dijo mirándome de nuevo, atrapándome en esos ojos azules fabricados de pura fantasía erótica.
—No... no —balbuceé al tiempo que él negaba con la cabeza sexy, muy sexy.
Sin decir una palabra más y con la mirada aún sobre mí, dio un paso atrás. Con otro lleno de agilidad, se subió a la mesa. Mi sentido común se negaba a asumir lo que pensaba hacer. Le dio una calada al cigarro, levantó la cabeza estirando su perfecto cuello y firmó su mirada más macarra antes de, lleno de alevosía y arrogancia, contemplar el detector y dedicarle todo el humo de la calada a escasos centímetros.
La alarma lanzó un estruendoso pitido y en menos de una décima de segundo comenzó a soltar agua a raudales. Emití un gritito a mitad de camino entre la incredulidad y la sorpresa.
—Las carpetas —gemí.
Corrí hacia ellas y las apilé veloz. Las dejé en la silla y encajé el asiento bajo la mesa, protegiendo los documentos del agua. Apenas tardé unos segundos, pero ya estaba completamente empapada. Tomé aire sin saber qué otra cosa hacer con las medidas del sistema antiincendios calándome hasta los huesos. Sergio lanzó el pitillo al suelo con los ojos clavados en mí y esa misma insolente sonrisa. Se bajó de un salto y cruzó la distancia que nos separaba repleto de seguridad, echándose el pelo húmedo hacia atrás con la mano. Las cosas siempre salían como quería, siempre.
—¿Por qué lo has hecho? —prácticamente grité, conmocionada, para hacerme oír por encima del estruendoso sonido del agua.
—La culpa es tuya —contestó sin un mísero remordimiento, otra vez demasiado cerca—. Te dije que no te pusieras ese perfume. Me vuelve loco y me da por hacer tonterías.
Sergio me observó de arriba abajo. El pelo mojado me enmarcaba la cara y las gotas de agua me salpicaban los labios. El vestido se pegó a mi piel y el frío señaló mis pezones bajo él.
—De lo que nunca tienes bastante es lo que te mueve por dentro —susurró—. El amor es sólo un invento para ponerle nombre a las ganas de tocar a una persona hasta morirte.
Sentí cómo sus palabras me calentaban una a una, cómo fabricaban un hilo desde el centro de mi cuerpo y tiraba de él, contra el suyo.
Sergio alzó la cabeza una vez más y dejó que el agua lo mojara por completo, empapándolo, disfrutándolo. Yo centré la mirada en su pelo indomable, en sus ojos cerrados, en su cuello, y bajé por su traje, que, como mi vestido, se pegaba a su piel. Nunca vi tan claro que había dos Sergio y, el que de verdad era, era ese macarra que iba a antros, odiaba llevar traje y hacía saltar alarmas de incendios justo después de contarte su visión de la vida. Era imposible no colarse por ese Sergio.
Volvió a mirarme, volvió a sonreír y, sin más, salió de la sala de reuniones. Yo me quedé allí, en mitad de la lluvia artificial, tratando de controlar lo de prisa que me latía el corazón. El agua paró de golpe y miré a mi alrededor como si me hubiesen sacado de un sueño.
Todo con él era increíblemente intenso.


          9.      Esta novela no será libro único, ya que habrá una segunda parte titulada Una caja de discos viejos y unas gafas de sol de 1964. Todo lo que encontré. ¿Tardaremos mucho en leerla?

         No, no habrá que esperar mucho. Saldrán muy, muy seguidas.


          
         ¿Qué tal? ¿Os ha gustado? ¿Tenéis ganas de descubrir qué esconde y qué nos deparará la relación entre Sergio y Cande? (¿Os contamos un secreto? A nosotras nos está encantando ;)). ¡Ya sabéis! A partir de mañana, encontrareis esta historia en todas las plataformas digitales.



27 jul. 2017

"Hasta que salga el sol" ya tiene dueño y es...

           ¡Soñadores!

Ya tenemos el nombre del nuevo ganador del ejemplar de la última novela de Megan Maxwell: Hasta que salga el sol. El anterior afortunado, FranBookworm, no reclamó el premio. No os hacemos esperar más…





Os volvemos a dejar también una captura de pantalla para que veáis y comprobéis el número de la suerte:




         ¡Muchas felicidades Lucy! Tienes 48 horas para ponerte en contacto con nosotras. Pasado ese tiempo, si no tenemos noticias tuyas, el sorteo quedará desierto.


¡Mil gracias de nuevo a todos por participar! Cada vez nos sorprendéis más con el apoyo que nos dais. ¡Estad atentos que pronto abriremos un nuevo sorteo! ¡Se os quiere!


21 jul. 2017

Lista de participantes del sorteo de "Hasta que salga el sol"

            ¡Hola soñadores!

           Aquí os dejamos algo que estabais esperando: la lista de participantes del libro de Megan Maxwell, Hasta que salga el sol, que sorteábamos. Hay personas que han quedado fuera de la lista por no seguir los sencillos requisitos que os pedíamos, ya que no sería justo para el resto. También, quienes han comentado con el nick Unknown (desconocido), por razones obvias, han sido descalificados.

           A lo largo de la próxima semana realizaremos el sorteo mediante una plataforma de selección aleatoria. ¡Mucha suerte a todos! ¡Nos leemos!

     Beatriz Jimenez: 1-4
Maite Gil: 5-8
Fina Andres: 9-11
Karmela Montesino Plata: 12
Guadalupe Bieber: 13-16
Alejandra Silisqui: 17-19
Pili Doria: 20-23
Romantica4ever: 24-25
Jacqueline: 26-28
DiliM: 29-32
Bka: 33-35
Natalia Girón Ferrer: 36-39
Carmen CG: 40-43
Maria H.: 44-47
Monse Beer: 48-51
Michu Garcia: 52-55
Ilda Gonzalez  Hormiga: 56-59
Marta Piá: 60-63
Patricia Suárez: 64-66
Silvia: 67-70
Monse Mtz: 71
Cecilia Anglada: 72-75
Gabriela Cuadro: 76
Montse Marchal: 77-80
Bea Cousillas: 81
Issitrunser: 82-85
María Belén Morán: 86-89
Mara Skye: 90-93
Ana Mª García: 94-96
Inmaculada Marín: 97-100
Griselda Jiménez: 101-104
Niyireth Urrea: 105-108
Georgiana Frincu: 109-110
Lucy: 111-113
Francisca Isabel Medina ivorra: 114-117
Debora Breard: 118-121
Gabriela Gómez: 122
Cristina Pisos Castro: 123-125
Melinka flores araya: 126-129
Teresa Carou Nuñez: 130
Mirella Berlanga López: 131
Nicolle ramirez: 132-134
FranBookworm: 135-137
Rosa Gomex: 138-141
Bianca Moya Elgueta: 142-144
Roxy Gonzalez: 145-148
Brenda González Pérez: 149-151
Bealux moreno: 152-155
Noah Jima: 156-159
Jennifer Pinel Leon: 160
Game: 161-164
Lydia db: 165-167
Lulymar Salazar: 168-170
Jacqueline: 171-172
Claudia Primavera: 173-176
Marlene Jara: 177-179
Judith Chavez: 180-182
Monica Escoda: 183-186
Margarita Medel: 187-189 
Magdalena Fuentes: 190-192