2 dic. 2015

Mi eterno amor de verano

Hoy hubo algo que me recodó a ti. No sé si fue una canción, un olor o que mi mente se ha empeñado en traer el recuerdo de tus labios sobre los míos. Sé que hace más de diez veranos que no nos vemos, ¿por qué lo cuento en veranos? Porque esa era nuestra estación.

Yo me pasaba todo el año esperando que llegase el 1 de agosto para volver a nuestra playa y pocos días después apararías con tu preciosa sonrisa y esos ojos verdes que siempre me han cautivado. A pesar de que hace tanto tiempo de la última vez, no he conseguido olvidar como el sol se reflejaba en ellos haciéndolos más intensos. He sido incapaz de borrarte de mi mente.

En este momento, parece que nos estoy viendo en la noche que nos conocimos. Eran las fiestas del 15 de agosto y una nueva pandilla de chicos llegaba a la urbanización donde vivían algunas de mis amigas. Nosotras bailábamos una ridícula coreografía con la canción Salome de Chayanne como fondo y vosotros nos mirabais con curiosidad. Tus ojos impactaron en los míos nada más terminar nuestro baile y mis sentimientos empezaron a despertarse (todo lo que puede sentir una niña de 10 años). Creo que en ese instante me enamoré de ti. Me encantaba compartir contigo carreras, tardes en la playa y noches de jugar al "tú la llevas", cuando a las 11 teníamos que estar en casa. Poco a poco los veranos se fueron sucediendo y esos niños creciendo.

No importaba lo que hubiese pasado en nuestras respectivas ciudades durante el inverno (tú del norte y yo del sur) porque nada más vernos nos olvidábamos de todo. Disfrutábamos al máximo de las dos semanas que pasábamos juntos rodeados de una magia que cada vez se intensificaba más. Y recuerdo, como si fuese ayer, la noche en la que me robaste mi primer beso. "Tengo que hablar contigo", me dijiste con aire inocente y cuando quise darme cuenta, tus labios estaban pegados a los míos.

Ese fue nuestro último verano juntos. Uno donde hubo tardes de sol, besos de todas las clases, el sabor a sal sobre nuestra piel, calor, mar, risas, caricias escondidas, te quieros susurrados y una promesa de amor eterno. Fue el verano que vivimos con más intensidad, no solo porque nuestros cuerpos nos pedían cosas diferentes, sino porque en el fondo ambos sabíamos que no volveríamos a vernos. Una despedida desgarradora, entre lágrimas mientras nos dábamos un papel donde habíamos garabateado nuestras direcciones para escribirnos durante el invierno.

Hay veces en las que me pregunto por qué nunca me escribiste, por qué nunca me contestaste a la carta que yo, sí envié. Fue una carta sin respuesta, que resolvió todas mis dudas cuando el verano siguiente no acudiste a nuestra ineludible cita bajo la luna llena. Me partiste el corazón y aun hoy puedo revivir todo el dolor que sentí a los 15 años, cuando tu hermano me confirmó que no volverías, que tenias una chica en tu barrio con la que te besabas por las esquinas y que aquel verano habías preferido pasarlo con ella y tus amigos. Dolió, dolió muchísimo; de hecho, creo que es lo peor que he experimentado con respecto al amor durante toda mi vida.

Hoy, después de tantos años sin saber de ti ha habido algo que me ha hecho viajar a todos esos veranos y escribirte. Sé que seguramente tú ya no me recuerdes, pero a las chicas estas cosas nos calan mucho más hondo y no las podemos olvidar. Al pensar en todo lo que compartimos, sonrío y una parte de mi desea volver a aquella playa donde jugábamos.

Hay veces en las que no puedo evitar pensar imposibles, como qué hubiese pasado si lo nuestro hubiese salido bien. Qué hubiese ocurrido si cada verano hubiésemos vuelto aquella playa, si me hubiese hecho el amor en la penumbra de mi habitación y hubiésemos cumplido nuestra promesa de amor eterno. Me habría gustado poder estar contigo un poco más de tiempo y haberte conocido en invierno, porque eso significaría que al terminar el mes de agosto no nos tendríamos que separar.


Siempre serás el chico que me robó el primer beso y aunque tú ya no me recuerdes y mi vida siga, siempre ocuparás un lugar especial en mi corazón. Siempre serás mi eterno amor de verano.



 

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